martes, septiembre 01, 2009

Hasta luego buen amigo
Anoche les hablé a mis hijos sobre “Ñopo”. Su repentina muerte me recordó todo lo que representó para mi personalmente y por ende para mi familia. No necesité ser de sus más allegados amigos, para ser objeto de sus generosas atenciones. Fue la primera persona en los medios de comunicación que me hizo sentir confianza en mis capacidades y desinteresadamente abrió puertas que me ayudaron a cumplir muchas metas.

RPC Radio fue mi escuela, cuando él estaba al frente y cuando ser reportero de esa emisora representaba un status de prestigio profesional. Gracias a Dios tuve suficiente claridad para entender su inconformidad con la práctica generalizada del periodismo en Panamá, y acepté con humildad y atención las correcciones y llamados de atención que me hacía. Una vez le pregunté porqué me ayudaba. Me respondió: “porque tu escuchas”.

Les dije a mis hijos que aún cuando era yo un reportero muy humilde y novato, Fernando me motivaba y me hacía sentir como una estrella de la NBC. Me trató con dignidad en el trabajo y más allá. Cumplía mi primer año de casado, reportaba desde Chiriquí el caso Spadafora, llevaba varias semanas lejos de casa. Él me visitó personalmente e hizo que mi esposa también viniera a verme. A ambos nos ofreció una cena de aniversario a la que asistieron todos los periodistas que cubrían el juicio en David. ¡Nunca olvidaré el detalle!

La primera vez que me ofrecieron trabajo en TVN Canal 2, él dispuso mi traslado de RPC Radio a RPC Televisión. Me dijo: “tu no te vas a otra empresa, porque aquí tenemos una televisora”. Su decisión desafió otras opiniones de quienes pensaban que yo no estaba listo para el nuevo reto.

En el curso de los años me ayudó en todo lo que pudo, ya desde Washington donde él gozaba de un respeto impresionante. Gracias a sus gestiones recorrí los pasillos de la Casa Blanca y entrevisté a íntimos asesores del Presidente Clinton para asuntos latinoamericanos. También me reuní con el mítico negociador de los Tratados Torrijos - Carter, el embajador Sol Linowitz quien durante años se abstuvo de ofrecer entrevistas. Linowitz me advirtió que la única razón por la cual accedió a conversar conmigo fue porque Mr. Eleta se lo pidió. Hablamos más de una hora, en una de las entrevistas más amenas y enriquecedoras que realicé en mi vida.

Hoy más que antes pienso que Ñopo dio todo lo que Panamá le permitió darle y que su partida es demasiado prematura.

Estoy tratando de entender qué me quiso decir Dios al llevarse a Ñopo de pronto. El recuerdo de su desinteresada generosidad para conmigo es la primera respuesta que recibo. Me entristece mucho no haberle expresado mi agradecimiento por eso decidí contarle a mis hijos.
Mi esposa Yazmín, mis hijos Hazel, Gabriel y yo compartimos el dolor su familia. Dios les bendiga.

domingo, junio 07, 2009

Un par de líneas sobre Diógenes

Un par de cosas sobre mi viejo. La primera es que su marca en mi vida es imborrable. Hace mas de 20 años que murió y cada día de mi vida lo recuerdo. Haga el bien o haga el mal, siempre me pregunto qué habría hecho él en mi lugar y qué me hubiera aconsejado si estuviera conmigo en mis momentos críticos. Antes le pedía a Dios por su alma. Hoy le pido a él que interceda por mí ante Dios. Ahora recuerdo que también era devoto de la virgen.
Me contó una vez del sueño maravilloso que tuvo. Estaba tumbado boca arriba después de una jornada agotadora de trabajo. Se quedó dormido del cansancio a pleno mediodía con el sol en plena cara. De pronto apareció la virgen María, hermosa, radiante y esplendorosa. Animó sus esperanzas, avivó su fe y le anunció la llegada de una hija noble y buena. Poco después nació su hija y mi hermana mayor Doris.
Otro día escribiré otras cosas viejo. Papá Diógenes cada día te recuerdo. Sé que cometiste errores, pero Dios quiso que yo no los viviera. Te fuiste siendo bueno para mí, mi papá Superman. De niño siempre me decía que nadie te ganaba en inteligencia. Debiste ser Presidente.

martes, abril 14, 2009

Semana Santa tristemente alcoholizada

Debiera ser lo contrario. La pasión muerte y resurrección de Jesús, para los cristianos es esperanza, vida. La semana santa se siente triste, pero en verdad es una pascua a la alegría plena. Miles caminan procesiones y llenan las iglesias con rostro de arrepentimiento, rogando que el sermón dure poco y que sea suficiente la provisión de licor que compré antes que regiera la ley seca. En viernes santo el sermón de las siete palabras casi los hace llorar, el domingo de resurrección orinan las calles y sacuden el pene públicamente .

La semana santa se siente triste, pero es alegre. Es uno de esos momentos cuando la vida vence a la muerte y la muerte es un paso en la vida. Miles de manos jóvenes y ancianas se abren liberando plegarias y en alientos de cerveza se elevan Ave Marías.

Cada semana Santa se crucifica a Jesús, pero Él resucita cada vez....